Ménage à trois

miércoles, octubre 18, 2006

Atasco en la M-30


Hoy he pasado, a eso de las ocho de la mañana, por la facultad de Farmacia de la Universidad de Granada. He tenido el honor (por que es un honor), y el placer (también lo es), de encender la luz de uno de los lugares más míticos de esta facultad, la M-30. Se trata de un enorme pasillo que comunica los dos edificios del complejo. Como curiosidad, posee infinidad de mesas, con sus sillas, dispuestas en toda su longitud. Es un lugar de estudio, de charla, idóneo para pasar el rato entre clase y clase. Como he dicho, he tenido la suerte de ser hoy el que encienda la luz a esas horas, aún nocturnas. Es espectacular ver cómo se encienden los tubos fluorescentes, como si de una onda expansiva se tratara, iluminando progresivamente toda la estancia.

Son horas tranquilas, aún no hay nadie. Reina el silencio, y la calefacción invita a relajarse. Pero la M-30 posee otro atractivo añadido. En una de sus paredes se encuentran las orlas de algunas de las últimas promociones. Parecen hormigas sobre una superficie blanca. Resulta increíble comprobar la colosal cantidad de alumnos, ya profesionales, que han cursado los cinco años de carrera. Puede haber, en cada orla, de media unas mil personas. ¡Son mil titulados al año!

Y es a aquí, a donde quería ir a parar. En medio de aquel silencio, a la luz de los fluorescentes, me pregunto: ¿todos esos titulados trabajan en una farmacia o en laboratorios farmacéuticos? Resultan, a todas luces, demasiados. Es más, hay que saber que Farmacia se estudia en más universidades españolas. Eso, obviamente, duplica muchísimas veces la cantidad de “farmacéuticos” que salen al año. ¿Hay demanda, existe?

No creo, ni yo ni nadie, que todos esos mil titulados acaben vendiendo Juanolas o Eferralgán. Por tanto, ¿qué hacen el resto?

Es verdad que es una carrera donde abunda, al menos en Granada, la gente de orden, del taco. Y por ello, si surge, tienen posibilidad de montar una farmacia en alguna parte, que falta hará. Pero aún así, esos serán unos pocos, porque no se pueden poner farmacias por una ciudad como quien pone quioscos. Por tanto, esos serán escasos. El resto, tendrá que probar fortuna en laboratorios farmacéuticos o en la Seguridad Social. Y como es bien sabido, no todos encontrarán trabajo. Muchos, la mitad, si no más, se quedarán compuestos y sin trabajo.

Y, ahora, salgamos de Farmacia y añadamos al montón de desempleados a los médicos, enfermeros, químicos, biólogos, físicos,… y a los de letras (también habrá que tenerlos en cuenta),… y a los de arte (estos suelen estudiar para estar desempleados). El número anual de gente que finaliza sus estudios y se enfrenta a la realidad laboral, es, simplemente, descomunal. España posee un exceso, incontrolable, de titulados en estudios superiores. No hay trabajo especializado para todos ellos. La mayoría tendrá que buscar trabajo en sectores que poco o nada tienen que ver con lo que han estado estudiando durante años. ¿Cuántos bioquímicos o periodistas trabajan de camareros? Muchos.

Sin embargo, hay trabajo para todo el mundo. De hecho, España posee una demanda terrible de mano de obra. Se necesitan trabajadores. Ahora bien, un licenciado no querrá trabajar en el campo o limpiando coches (yo el primero).

¿Cuál es la solución? No existe posiblemente. Tal vez bajarles los humos a los estudiantes y que acepten lo que surja. O, mejor, comerles el coco a los niños para que no cursen estudios superiores, o incitar a los chavales a que no terminen su enseñanza obligatoria: tendríamos mano de obra barata. Estos ejemplos son irónicos, pero, sinceramente, son una posibilidad a tener en cuenta. A fin de cuentas, anteriores gobiernos han deseado hacerlo.

El quién debería poner una solución, no está nada claro. ¿El Gobierno, las Universidades, el estudiante, la familia? Como siempre, la solución pasará por todos. Y, lógicamente, a ver quién tiene la suficiente valentía de actuar, y de actuar, a ver quién sabe qué hacer.

Es muy fácil lanzar estas preguntas, como hace la oposición en el Congreso de los Diputados, pero ni ellos saben, ni sabían, ni, mucho menos, sabrán cómo solucionarlo. Por ello mismo, señor Rajoy (o quien mande en el PP), proponga algo propio por primera vez en la vida de su partido y no haga tanta inútil acusación.

Son las ocho y cuarto, y tengo que irme de la facultad de Farmacia. La hora punta está al caer y la M-30 empieza a llenarse. ¿Serán conscientes todos de qué es lo que les espera cuando terminen? Aún tengo que cruzar Granada para llegar a mi facultad, que mis clases empiezan a las nueve. ¿Sé realmente que me espera cuando termine de estudiar dentro de dos años?

1 Comments:

  • Para empezar, quiero puntualizar que se escribe "Efferalgán". Sólo lo digo por el hecho de que veo ese nombre con bastante asiduidad por el lugar en que trabaja mi madre, una señora que no ha estudiado Farmacia pero que se ha buscado la vida pese a muchos obstáculos. Ahora los jóvenes tenemos todo lo que queremos y, como dice el spot, si no tenemos más es porque no queremos.
    Será difícil buscar trabajo, pero lo hay si lo buscas. De hecho, una de las cosas de las que presume el gobierno de ZP es de crear empleo. Sin embargo, nada de empleo de calidad y, mucho menos, indefinido. Por lo tanto, alguien debe protestar y, si no lo hace la oposición, ¿quién va a hacerlo? ¿Acaso cuando el PSOE estaba en la oposición nunca se quejaba de nada? La oposición debe estar para algo, de eso se trata en el juego democrático. Es más, si no lo hiciera, los millones de españoles que les votamos nos sentiríamos defraudados. ¿Usted estaría contento si su admirado ZP hubiera dejado a Aznar hacer todo lo que hizo sin decir ni una palabra? No sea hipócrita.
    Por cierto, trabajar está muy duro actualmente, pero quien estudia y se lo curra, obtiene resultados. Nos hemos acostumbrado a ser una juventud muy cómoda.

    By Anonymous Anónimo, at jueves, octubre 19, 2006 8:02:00 p. m.  

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